McLaren abandonó el Circuit de Catalunya el pasado 12 de marzo inmerso en un mar de dudas. La escudería de Woking había agotado todos los test de pretemporada y la falta de competitividad de su monoplaza era alarmante; Jenson Button solo fue capaz de superar al Virgin de D¿Ambrosio en el último día de pruebas en Montmeló, acabó decimotercero con 14 coches en la pista. Mientras, Red Bull, Ferrari, Lotus Renault y Mercedes presentaban su candidatura con unos coches bien resueltos y con unos registros a la altura. Un mes después Lewis Hamilton subía al podio en Australia tras acabar segundo y dos GP después conseguía la primera victoria de la temporada en China. ¿Milagro? No hay milagros en la F1, en absoluto. La escudería de Woking ha sabido darle la vuelta a la situación en un tiempo record. Tal como ha hecho Lotus Renault, y Red Bull hizo en su momento, McLaren apostó por un coche con soluciones radicales, con detalles como el diseño de su sistema de escape; un monoplaza que pudiese marcar la diferencia, no como Ferrari con su 150º Italia. Sin embargo, el equipo inglés invirtió la pretemporada en probar toda una serie de soluciones pero no acertaron a dar con un conjunto competitivo, más todavía después de los problemas iniciales de fiabilidad evidenciados por el MP4-26. Llegó el GP de Australia, la primera cita del calendario y los McLaren sorprendían por su rendimiento. Hamilton acabó segundo aunque Button solo pudo ser octavo. Y en el siguiente GP se cambiaron los papeles con Button segundo y Hamilton sexto. En menos de un mes, McLaren había desterrado todas las dudas y se había erigido como una seria amenaza para Vettel y el Red Bull... Hasta que en China Hamilton les derrotó. Y no solo fue por `coche¿, en esta ocasión en McLaren fueron lo suficientemente inteligentes como para variar la estrategia de paradas sobre la marcha para que Hamilton ganara la primera carrera del año y Button se quedara a las puertas del podio al finalizar cuarto. Con todo, Hamilton y Button son segundo y tercero respectivamente en la clasificación provisional de pilotos liderada por Vettel. Con este cambio de escenario, Hamilton rezuma optimismo por todos los costado. “Necesitábamos una victoria. Hemos mejorado el coche y lo hemos convertido en ganador en muy poco tiempo. Me quito el sombrero ante la gente del MTC (ndr: McLaren Technology Center) de nuevo han hecho un milagro, pero no podemos relajarnos”, explicaba el piloto británico. Pero Lewis no quiere echar las campanas al vuelo y apuntaba que “tenemos que seguir trabajando para alcanzar a los Red Bull. No me malinterpretéis, lo que hemos hecho ha sido increíble, pero debemos ir a Turquía con más mejoras si queremos seguir luchando en el frente. Así que, pese a que esta victoria es la manera perfecta de encarar las carreras de Europa, esto es tan solo el principio de la batalla”. Button, tras subir al podio en Malasia y quedarse en las puertas en China, también destacaba el ambiente de optimismo del equipo. “Sabemos que tenemos un coche capaz de ganar carreras y eso nos da mucha moral a todos los componentes del equipo”, explicaba el británico, que esta semana ha estado en Woking trabajando con el simulador. Preguntado sobre la evolución del coche, Button explicaba que “ha sido increíble. Realmente no tuvimos unos test de invierno buenos. El coche no corría y fue una decisión valiente desechar muchos de los componentes nuevos antes de la primera carrera pero tan pronto como nos subimos al coche en Australia supimos que por fin teníamos un monoplaza rápido con el que empujar fuerte desde el principio”. El propio Button reconocía que todavía están aprendiendo del nuevo coche y que al resto de los equipos les sucede lo mismo, sobre todo en el tema de las estrategias. En su caso, McLaren tiene margen para seguir evolucionando su MP4-26. “Espero llegar a Turquía más fuertes todavía, con nuestros puntos débiles mejorados y nuestros puntos fuertes reforzados”, avisaba el piloto de Somerset.
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